Agosto 10th 2008 Posted in
Viajes
Hoy termino el relato de las vacaciones porque ya le hice mucho ‘al ensabanado’ como dice mi papá
De Brujas a Amberes
Me quedé en que estábamos en Brujas, pues bueno, por la tarde, después de comer y de dar el último paseo por la ciudad, nos fuimos a Amberes. Las distancias en Bélgica son realmente cortas, así que te permiten, si aprovechas bien el tiempo, conocer la mayor parte del país. De Brujas a Amberes se hace una hora.
Amberes, desde que vas llegando te dice lo que es, una ciudad industrial, a la distancia se pueden ver las chimeneas de las fábricas y los polígonos industriales. El camino desde la entrada de la ciudad hasta el hotel nos permitió darnos una idea de la vida de la ciudad. Llegamos al hotel, y debo decir que ni por equivocación era de cuatro estrellas, las instalaciones dejaban muchísimo que desear y ya ni les digo la ‘amabilidad’ de la recepcionista. Cuando llegamos Ángel saludó en francés, la chica levantó la vista y le dijo: aquí no hablamos en francés, hable en ingles! :S
La ubicación del hotel no era de las mejores, estaba muy cerca de la estación de autobuses y ya saben ustedes que es muy frecuente que en las ciudades esas zonas no sean las más……afortunadas, así que había poco que ver y para colmo de males era una hora muy mala, osea ni era de día ni era de noche, pero hambre había jajajaja y fue en Amberes donde tuvimos que recurrir a la comida rápida.
Cruzamos la avenida y entramos a un Telepizza, sé perfectamente que estarán diciendo: por qué diablos Norma nos cuenta su ‘experiencia’ culinaria en Amberes, pues amigos, se los cuento porque la recepcionista (que por cierto era guapísima) hablaba español, era hija de un español y una belga, platicó un montón con nosotros y se veía que estaba muy contenta de practicar el idioma
Lo único rescatable de la visita a Amberes fue el descubrimiento de las bolsas en las que te entregan el pedido jajajajaja ni son bolsas ni nada, pero me causaron gracia.
Cenando revisamos el mapa de Amberes y nos dimos cuenta que cruzar a Holanda temprano era lo mejor porque había más cosas que ver, así que eso hicimos.
Rotterdam
A la mañana siguiente después de desayunar en ese hotel al que jamás regresaremos (Hotel Residence), tomamos rumbo a Rotterdam. Definitivamente la ciudad me gustó, sin tener una belleza impactante, la ciudad es muy limpia, muy organizada y la gente es amable. Hicimos una parada técnica en un centro de información turística en donde nos llenaron de mapas y tripticos, como estaba junto a un centro comercial, además nos tomamos un pastelito revisando el material. Mientras tomábamos el café nos dimos cuenta que mucha gente entraba a comprar algo a una frutería que estaba a unos metros. Nos ganó la curiosidad y entramos, vendían entre otras cosas, comida para llevar, pero toda se veía buenísima!, pensamos que como no teníamos idea de dónde nos cogería la hora de comer, ésta era una buena idea. Compramos ensaladas de salmón y atún y de postre fresas con crema
De Rotterdam a Ámsterdam
Vimos de Rotterdam lo que hay que ver y le dijimos al GPS que nos llevara a Ámsterdam por rutas de pueblos, evitando autopistas. Qué experiencia más aconsejable es esta!, si ustedes tienen la oportunidad de hacerlo no deben perdérsela. Entramos por aldeas que son de cuento, casitas preciosas a la orilla de canales con jardines muy bien cuidados, barquitos recorriendo esos canales, iglesias a los lejos, familias enteras en bicicleta dando un paseo a la orilla del canal, campos llenos de árboles, vacas, flores, ovejas, por sus caminos iban viejecitos en cochecitos electricos paseando con sus perros………..un sueño!
Muchas cosas me llamaron la atención, la primera es que no hubiera una sola reja o protección en las ventanas o puertas y eso que las casas están a pie de camino eh?, la otra cosa en la que nos fijamos es que todas las casas sin excepción, tenían las cortinas abiertas de par en par, todas mostrando sus salas o sus cocinas!, qué cosa más extraña, nosotros tenemos la costumbre de tener los ventanales en las salas no?, pues muchas de ellas en lugar de tenerlas ahí, las tenían en las cocinas
Otra cosa que llamó nuestra atención fue que a pesar de ser aldeas muy pequeñas, todas tenían sus caminos pavimentados, todos los terrenos desocupados estaban con su pasto recortado, limpieza hasta en el más rústico de los caminos y todos bien señalizados. Con palabras es difícil explicar el ambiente de ensueño que vivimos recorriendo esos caminos. Una familia de patos cruzando el camino mientras que a la izquierda un estanque precioso lleno de juncos los esperaba. A lo lejos una iglesia de campanario enorme y terminado en punta daba la hora ….uufffff demasiada belleza para un país tan pequeño!
Ámsterdam
Así, de pueblo en pueblo llegamos a Ámsterdam. Como en cada ciudad, no hubo problemas en encontrar el hotel (bendito GPS). El hotel Artemis está ubicado en una zona algo alejada del centro de la ciudad, rodeado de las oficinas de IBM está hecho básicamente para dar servicio a los trabajadores que van a Ámsterdam por cuestiones laborales. Las instalaciones son realmente bonitas, muy modernas y nuevas. La habitación era enorme y estaba ubicada en el segundo piso.
Como llegamos relativamente temprano, nos animamos a irnos en coche al centro, habíamos quedado en acercarnos siempre en tranvía, pero nos sentíamos tan seguros con el GPS que no lo dudamos. Al ir acercándonos nos dimos cuenta de que era un error, Ámsterdam, como la mayoría de las grandes ciudades europeas, tiene graves problemas de estacionamiento :S Afortunadamente, dimos con un lugar cerca de un canal y ahí dejamos el coche.
No sé cómo decir lo que viene a continuación, pero……..no me gustó mucho la ciudad. Caos, desorden, agetreo……..no sé, no me agradó, además no puedes ir tranquilamente viendo los edificios ni disfrutando la caminata porque tienes que cuidarte mucho de las bicis, las motos, los coches, los peatones, los caballos…………uuuufffffff!
Dimos una ‘ronda de reconocimiento’ por la zona centro y caminamos a la orilla de un canal por varias cuadras, nos sentamos en una placita y organizamos el día siguiente. Decidimos regresar al hotel. Aquí empezó una historia de terror. El coche que llevábamos era grande (primer error) y ya estando ahí nos dijimos que para no perder tiempo al día siguiente, deberíamos de buscar un centro de información. Ángel programó el GPS que nos dijo que estábamos relativamente cerca. Arrancamos……madre míaaaaaaaa que estrés el de andar en coche por el centro de Ámsterdam!!, el GPS nos metía por calles en sentido contrario, llenas de gente, de bicis, casi no podíamos girar, hubo una calle en la que había mesas de restaurante puestas y casi podíamos tocar a la gente que estaba sentada :S Fueron minutos de agonía porque aquello era muy peligroso! podíamos hacerle daño a alguien, dañar el coche, ser multados………
Al fin, pudimos salir de aquella maraña de callecitas y gentío. Ángel agarró el GPS para ver qué diablos estaba pasando y………se dio cuenta que lo habíamos dejado en modo peatonal :S por esa razón nos metía en calles donde íbamos en contra!….gulp! sobrevivimos y no hicimos daño a ningún cristiano……nos dábamos por bien servidos.
Si ustedes van a Ámsterdam en coche deben saber que existen los estacionamientos denominados P+R, son aparcamientos vigilados, situados fuera de la ciudad en los que puedes dejar un coche por 5.5 euros diarios y como máximo cuatro días. En esos 5.5 euros están incluidos dos billetes de ida y vuelta en transporte público hasta el centro de la ciudad.
Esto yo lo sabía y a la mañana siguiente cuando pregunté en recepción si tenían la ubicación de alguno de ellos, el recepcionista puso cara de papa y me dijo que no sabía de lo que le hablaba :S Yo que soy en ocasiones muy ingenua, le creí, pero Ángel me dijo que era mejor que no nos lo dijera porque así se aseguraban de que dejaríamos el coche en el estacionamiento del hotel que costaba 15 euros. Esto fue lo primero de una serie de cosas que me parecieron muy mal del hotel. Lo cobraban todo, 15 minutos de internet costaban como 10 euros, un trabajador de recepción nos traía ‘azorrillados’ con nuestro coche, la carta del restaurante tenía muchas ‘trampas’ en los precios……..y para colmo, un día que volvimos a las 7 de la tarde súper cansados, la habitación no estaba hecha!!!!!, cuando le pedí a alguien que la arreglaran no dijeron absolutamente nada, ni un ‘disculpe usted’ o ‘mil perdones’….nada!
En fin, que sepan que los P+R existen y que vimos varios de ellos.
Lo primero que hicimos a la mañana siguiente de llegar a Ámsterdam fue ir al Museo Van Gogh, al parecer mucha gente había tenido la misma idea jajaja pero lo cierto es que el trabajo de Vincent hace que se te olvide el gentío, no tengo que decirles que salimos muy contentos de la visita, compramos una lámina que ahora hará compañía a la de Van Eyck
Hicimos en la ciudad lo que haría cualquier visitante de primera estancia. Nos subimos a un recorrido en barco por los canales, fuimos a mercadillos, caminamos por el barrio rojo, visitamos la plaza de Dam, comimos sardinas y salmón (ja!), compramos recuerditos……y regresamos fritos al hotel.
Los pueblitos
El día siguiente estaba destinado a visitar los pueblos colindantes con Ámsterdam, de esta manera llegamos a : Waterland, Durgerdam, Zunderdorp, Holysloot, Broek in Waterland, Volendam, Edam y Marken, una isla. Desde que planeamos el viaje de este verano y me di cuenta de que en la mayoría de la ciudades la bicicleta estaba sugerida decidí decirle a Ángel que no sabía andar en bicicleta (ja!) así que durante todos estos días el pobre me había evitado el peligro de subir a una (aaaaayyy). En Marken no había más remedio que recorrer la isla o a pie o pedaleando, así en el aparcamiento pequeñito que hay a la entrada de la isla, una chica alquilaba varias.
Me acerqué muy segura, le pasé a Ángel la cámara de vídeo y le dije: grábame en mi primera experiencia (jajaja), él estaba asustado y como pudo le explicó a la niña que era ‘mi primera vez’…….me subí y empecé a pedalear muy segura….la holandesa giró la cabeza y le dijo: es la primera vez?, lo hace muy bien! jajajajajaja
Le grité a Ángel que lo había engañado y que desde niña sé andar en bici
quedó grabado
Mis mejores recuerdos de Holanda me los dio este día, los pueblos holandeses son extraordinarios y en ellos encuentras la verdadera vida del país.
De regreso
El día siguiente era el de la despedida, salimos del hotel rumbo a Weeze, en Alemania, que es desde donde tomaríamos el vuelo de regreso a Sevilla. Hicimos varias paradas, una de ellas me dejó impactada. En el camino al aeropuerto, ya en territorio alemán, vimos que había un cementerio de guerra (de la Segunda Guerra Mundial) y paramos.
Aunque suene muy extraño, siempre me ha gustado visitar los cementerios, me gusta caminar por sus pasillos y leer las lápidas, pero en esta ocasión lo que sentí fue una tristeza y un respeto enorme. Las lápidas hablaban de jovencitos, nadie pasaba de los veintitantos y al leerlas pensaba en sus familias. Esos niños eran hijos de alguien, hermanos de alguien, quizá novios de alguien y todos ellos, todos sus seres queridos habrían tenido que pasar por la horrible experiencia de no verlos regresar de la guerra.
Luego de pasar por unos bosques preciosos vimos señalado el aeropuerto, a mi no me parecía que por ahí hubiera nada porque todo eran árboles, de repente, de la nada, y al final de un camino larguísimo vimos aparecer las instalaciones del aeropuerto de Weeze, ahí, en medio de la nada verde
Weeze es un aeropuerto pequeño, como todos a los que vuela Ryanair. Como llegamos con tiempo suficiente fuimos los segundos en la fila y pensé que no habría más pasajeros en el vuelo……..me equivoqué, en pocos minutos la fila se hizo enorme y vi en las caras de los pasajeros la misma ilusión que yo tenía el día que me subí al avión de Sevilla a Frankfurt, a todos los desee mentalmente una buena experiencia en mi ciudad de adopción
Subí fotos nuevas a cada una de las carpetas del viaje, así que para verlas, ya saben lo que tienen que hacer 